menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Entre espejismos y realidades

9 0
16.03.2026

Este no es un mal de pocos ni de determinadas banderas. Hay en esto un proceder generalizado, sin orillas ideológicas, que más pareciera imbuido por una suerte de pensamiento mágico, capaz de mutar toda racionalidad en miopía autoinfligida que, además, permite proyectar ingenuamente la “obtención de un nuevo éxito" en la contienda presidencial del 31 de mayo.

Ante semejantes cuentas, acomodaticias y falaces, los partidos debieran preocuparse por objetivar los resultados, haciendo que la realidad se ilumine con el rigor de los números y no con las quimeras que ellos mismos propagan. Tal vez se sienten obligados por las circunstancias a malinterpretar las cifras con el fin de mantener un entusiasmo artificial entre sus seguidores, temiendo que, sin ese espejismo, la votación merme en lugar de aumentar.

De estas interpretaciones malsanas están plagadas todas las campañas que se disputan el favor ciudadano en esta campaña presidencial. Incluso las que obtuvieron calificaciones inferiores al 2 % en la intención de voto al parlamento, las cuales terminaron siendo relativamente comprobadas el 8 de marzo, continúan haciendo ostentación de sus posibilidades de vestir la banda presidencial el 7 de agosto.

Para infortunio de sus seguidores, el Pacto Histórico anda en las mismas. Muchos despistados suyos están convencidos de que el triunfo aguarda en la primera vuelta. Aquí sí que el deseo está supeditando los números. No han detectado que nuestro candidato jamás ha sobrepasado el 36 % del favoritismo que miden las encuestas; que los resultados en las elecciones al Congreso no llegaron al 30 % de las curules; que las posibilidades de recibir apoyos de otras fuerzas son sumamente escasas, ni que las de la derecha, representadas en Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella, el Partido conservador, Cambio Radical, Mira y Salvación Nacional, cuentan con grandes posibilidades de agruparse en torno al candidato o candidata de su orilla ideológica que pase a la segunda vuelta.

Lo mejor que puede hacer la militancia del Pacto es abandonar el triunfalismo que a muchos ciega y dedicarse a conquistar nuevos adherentes. No existe otra forma de conseguir los votos que hoy faltan para llegar a la Casa de Nariño. Al fin de cuentas, la política no es la ciencia de los deseos; es la manifestación de realidades que se cuentan en las urnas.


© El Nuevo Día