Entre espejismos y realidades
Este no es un mal de pocos ni de determinadas banderas. Hay en esto un proceder generalizado, sin orillas ideológicas, que más pareciera imbuido por una suerte de pensamiento mágico, capaz de mutar toda racionalidad en miopía autoinfligida que, además, permite proyectar ingenuamente la “obtención de un nuevo éxito" en la contienda presidencial del 31 de mayo.
Ante semejantes cuentas, acomodaticias y falaces, los partidos debieran preocuparse por objetivar los resultados, haciendo que la realidad se ilumine con el rigor de los números y no con las quimeras que ellos mismos........
