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Con los niños no

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29.06.2026

Porque la protección de los niños y niñas no puede transformarse en espectáculo mediático, ni en propaganda política, ni en una herramienta para sembrar miedo.

Hace algunos años, sectores conservadores y de derecha instalaron una consigna que ocupó titulares, redes sociales y espacios públicos: “Con mis hijos no te metas”. La utilizaron para oponerse a políticas de educación sexual integral, prevención de la violencia y promoción de derechos de niños, niñas y adolescentes. Incluso recorrieron el país con un bus naranja defendiendo la idea de que determinados temas no debían ser abordados desde las escuelas ni desde las políticas públicas.

Hoy, varios de esos mismos sectores parecen haber olvidado el sentido de aquella frase.

Durante las últimas semanas hemos visto cómo se ha instalado con fuerza en la opinión pública un relato sobre supuestas desapariciones y eventuales redes de tráfico de niños de origen haitiano. La gravedad de una acusación de esta naturaleza exige toda la atención del Estado y de la justicia. Si existieran antecedentes que acreditaran hechos de esta magnitud, sería indispensable investigarlos hasta las últimas consecuencias.

Sin embargo, resulta preocupante observar cómo la discusión pública ha avanzado mucho más rápido que los hechos. Antes de que existan investigaciones concluyentes, antes de que se presenten pruebas contundentes y antes de que las instituciones competentes puedan establecer responsabilidades, ya se ha construido una narrativa que señala a una comunidad específica [cuál, nombrala] como responsable de estos hechos. 

El propio Gobierno ha debido aclarar que no existen denuncias formales que permitan sostener las afirmaciones que han circulado. Pero, esa aclaración no alcanza la misma cobertura que las acusaciones iniciales, porque cuando un tema se repite una y otra vez en programas de televisión, radios, portales digitales y redes sociales, se instala como verdad.

Y ese es precisamente el problema........

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