¿Dónde construimos el puente? Hannah Arendt, los cabildos y el sentido de la política
Porque decidir sobre un puente, un barrio o la ciudad no es un trámite administrativo; es, ni más ni menos, la práctica viva de construir un mundo en común.
En un reciente artículo académico sobre el pensamiento de Hannah Arendt, me propuse rescatar una idea que el canon suele despachar a la ligera como “ingenua” o, derechamente, “embarazosa”: el sistema de consejos.
Para ilustrar su vigencia frente a la crisis de la política representativa, y entender de qué estamos hablando en términos prácticos, conviene partir de una situación cotidiana que la propia filósofa plantea: imaginemos una reunión municipal en la que se discute dónde colocar un puente.
Al respecto, es preciso trazar una frontera analítica nítida. Por cierto, el rigor de la decisión técnica resulta insoslayable cuando nos enfrentamos a un problema de mero conocimiento objetivo; después de todo, la ingeniería estructural del puente no es materia de opinión ciudadana, sino de exactitud y cálculo. Sin embargo, el asunto deviene eminentemente político cuando de lo que se trata ya no es de una certeza determinable, sino de un ejercicio de interpretación: decidir dónde será mejor ubicado para dotar de equilibrio a la comunidad.
Ante esta encrucijada, la disyuntiva puede resolverse clausurándola desde arriba –una imposición puramente burocrática– o abriéndola mediante el debate. Un vecino, por ejemplo, podría argumentar que la obra debe instalarse lejos para evitar la contaminación acústica, mientras otro podría defender una ubicación distinta apelando a una........
