La ley que cambia la forma de mirar la longevidad
Cuando hablamos de personas mayores no estamos hablando de otros. Estamos hablando de la sociedad que estamos construyendo y, si tenemos suerte, del lugar que algún día también habitaremos nosotros.
Hace algunos años, cuando comenzamos a hablar de envejecimiento en espacios públicos, académicos o políticos, la conversación giraba casi siempre en torno a los mismos temas: pensiones, enfermedades, dependencia o gasto social. Era como si el envejecimiento fuera una situación que debía ser administrada y no una transformación profunda de la sociedad.
Sin embargo, la realidad fue avanzando más rápido que nuestras categorías. Hoy Chile es uno de los países que envejece con mayor velocidad en América Latina y, por primera vez en su historia, tiene más personas mayores que niños y adolescentes. Ya no estamos frente a un fenómeno sectorial. Estamos frente a un cambio de época.
Por eso la promulgación de la Ley Integral de las Personas Mayores y de Promoción del Envejecimiento Digno, Activo y Saludable constituye un hito relevante. No porque resuelva por sí sola los desafíos del envejecimiento, sino porque instala un nuevo marco desde el cual comprenderlos. Después de años de discusión, el país cuenta con una ley que reconoce a las personas mayores como sujetos plenos de derechos y no únicamente como receptoras de asistencia o protección.
Puede parecer una diferencia semántica, pero en realidad se trata de un cambio cultural profundo. Las sociedades se transforman cuando cambian las preguntas que se hacen sobre sí mismas, y esta ley nos obliga a preguntarnos qué significa realmente vivir más años y cómo queremos hacerlo.
Su importancia también radica en que se alinea con una de las grandes conquistas normativas de nuestra región: la........
