La oposición procedimental
Una oposición que sale de cuatro años de Gobierno no lo hace con la cabeza despejada. Sale con la derrota pegada a la piel, con las fracturas internas aún abiertas y con la tarea pendiente de explicarle a la ciudadanía qué salió mal y por qué las cosas serían distintas si volviera al poder.
El martes 12 de mayo, la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados sesionó durante 21 horas seguidas. Sobre la mesa, miles de indicaciones ingresadas por la oposición a la Ley Miscelánea del Gobierno. El resultado fue, según la propia oposición, un “tsunami” y, según el Gobierno, un “fraude al reglamento”. Para un observador sereno: un empate en el vacío. El proyecto siguió su tramitación y las indicaciones, en su mayoría, cayeron. Y nadie salió de esa maratón con un relato político más claro que el que tenía al entrar.
Ese episodio revela con precisión el problema central de la oposición chilena hoy: sabe obstaculizar, pero no sabe para qué. Más que una capacidad técnica para ralentizar y enredar la tramitación legislativa, lo que necesita es peso político; es decir, la capacidad de instalar en la ciudadanía una lectura alternativa de la realidad, un........
