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Un país condenado al intento de borrón y cuenta nueva desde 2019 hasta Kast

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25.03.2026

La historia es clara y los chilenos somos más amnésicos de lo que creemos. En los últimos siete años, desde 2019, hemos experimentado procesos consecutivos cuyo objetivo ha sido el “todo de nuevo” y, a pesar de eso, no hemos podido realizar ningún gran cambio estructural.

Chile ha vivido tres fases políticas desde el regreso a la democracia en 1990. Un largo primer período en que gobernó la Concertación y que se caracterizó por la estabilidad política y económica, pese a la difícil convivencia con los rezagos de la dictadura, incluido Pinochet, primero de comandante en Jefe del Ejército y luego como senador vitalicio.

Luego vendría la alternancia en el poder entre Bachelet y Piñera, 16 largos años en que comenzarían a aparecer lentamente los polos de la sociedad, disconformes con lo que Giorgio Jackson bautizaría unos años después como los “30 años” de gobiernos con tintes de centro. Por cierto, la dupla Sebastián-Michelle personificó una parte de esta polarización: católico-agnóstica; derecha-izquierda; formación en EE.UU. vs. Europa; familia tradicional vs. separada, entre otras variables. Aunque fue en los segundos gobiernos de Bachelet y Piñera cuando explotaron con fuerza los polos, partiendo por la escisión que sufrió Chile Vamos, de la mano de José Antonio Kast, y la Concertación con el Frente Amplio.

“La polarización se tomó la política chilena”

La tercera etapa tiene su origen en Piñera II, cuando el 2019 se produce el estallido social. Aunque la interpretación de ciertos medios nos convenció de que el 18-O se redujo a un grupo de desalmados de la Primera Línea, borrando de la memoria las concentraciones masivas de los primeros días pidiendo mayor igualdad y mejores pensiones y que incluso hicieron que el propio Piñera confesara en RRSS que a él le habría gustado estar entre los millones de personas que coparon la Alameda y Providencia el 25 de octubre de ese año. Como muchas otras veces de la historia de Chile, la amnesia se impuso.

De ahí en adelante, la polarización se tomó la política chilena, emergiendo un ciudadano crítico y exigente con todo el que esté en el poder.........

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