Una semana de guerra
Sería un error pensar que estamos en una guerra mundial, porque no hay superpotencias enfrentándose directamente. De momento es una guerra regional, de una propagación que pareciera que aún no ha terminado.
El sábado 28 de febrero, ya iniciado el día, un ataque aéreo combinado de Israel y Estados Unidos golpeó a Irán, pese a que estaban en curso negociaciones diplomáticas. El ataque fue demoledor, preciso, quirúrgico. Dio muerte al líder iraní, pero también golpeó otros blancos humanos y materiales.
El presidente Trump, con posterioridad, señaló que en ese bombardeo y otros dieron de baja a cerca de medio centenar de líderes políticos, religiosos y militares de Irán. Al mismo tiempo, precisó que el objetivo de la operación era provocar el cambio de régimen.
Pero ya llevamos una semana de guerra y mucha agua ha corrido bajo el puente. Lo cierto es que a estas alturas –pese al tsunami de fakes y desinformación– queda claro que no se desmoronó el régimen y que lo más probable es que la guerra dure quién sabe cuánto.
¿Cuál es el objetivo político de la guerra?
Si bien el presidente estadounidense proclamó a quien quiso escucharlo que el objetivo de la operación era provocar un cambio de régimen, terminar con los ayatolas y “entregar” el poder a la oposición, a poco andar ha sido menos categórico y más impreciso.
En efecto, hoy el poder político estadounidense se dispersa en que el objetivo sería terminar con el programa nuclear iraní, en advertir que las acciones podrían durar varias semanas y, a veces, señalar que se podrían enviar tropas a suelo iraní, o negarlo. ¿Conclusión? El Objetivo Final Deseado de la guerra no está claro, al menos para la Casa Blanca. Otra cosa es Israel y, en especial, Netanyahu.
Como ya se sabe, una guerra tiene objetivos militares, los cuales deben estar en consonancia con el objetivo político, que debe ser definido, valga la redundancia, por el poder político. Si ese objetivo está mal definido, construido sobre apreciaciones inexactas, la fase militar queda sin norte. Las intervenciones estadounidenses en Irak y Afganistán son buen ejemplo de ello.
La marcha de la guerra
Con posterioridad al ataque inicial, las fuerzas iraníes desplegaron un vasto contrataque no solo contra Israel, sino que incluyeron a las bases estadounidenses instaladas en los países del Golfo Pérsico y en Irak, y movilizaron a sus milicias amigas en países vecinos: Hezbolá en el Líbano, los........
