Ley Jacinta: legislando sin (querer) entender dónde está el problema
Ya es hora de empezar a mirar los modelos comparados existentes en los países que enfrentan esta tarea con seriedad, tales como Japón, Alemania o China.
El pasado mes de diciembre, por esas coincidencias de la vida, en la misma semana en que la PDI allanaba las dependencias de la dirección del tránsito de la municipalidad de Coyhaique y detenía a dos funcionarios municipales que formaban parte de una organización delictiva dedicada al otorgamiento ilícito de licencias de conducir, el Congreso aprobaba una moción parlamentaria que modifica la Ley de Tránsito y que establece nuevas exigencias para la obtención o renovación de licencia de conducir. Esta iniciativa, que la prensa bautizó como Ley Jacinta, se inscribe en una larga lista de iniciativas legislativas que apuntan lamentablemente en la dirección equivocada, y que terminan rascando donde no pica.
La trágica muerte de la pequeña Jacinta González Schnitzer, que resultara atropellada en agosto del 2022 en el contexto de un choque múltiple causado por un conductor de 80 años que conduciendo a exceso de velocidad impactó a un segundo automóvil, el que terminó atropellando el coche en el que la pequeña Jacinta era paseada por sus padres, causó una natural conmoción por las diversas circunstancias que rodearon el accidente, entre ellas, los escasos meses de vida de la víctima y la avanzada edad y deteriorada salud del conductor causante del accidente, lo que llevó a muchos a preguntarse respecto de lo razonable que una persona con tales déficits aun pudiera conducir.
Impulsados por ese dramático accidente, algunos parlamentarios se apresuraron a presentar sin mayor reflexión si es que alguna hubo, un proyecto de ley a fin de introducir una serie de modificaciones a la Ley del Tránsito. De las varias modificaciones que contemplaba el........
