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Soberanía: nuestro lugar en el mundo

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11.09.2026

El vocabulario del corolario nos suena familiar porque es el nuestro. Seguridad, civilización, frontera, presencia efectiva: con esas mismas palabras el Estado chileno justificó la ocupación de La Araucanía.

El 23 de agosto, el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Valverde, declaró que “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía”. El 2 de septiembre Kast le respondió desde Punta Arenas. Al día siguiente Milei llegó a La Moneda, conversó 40 minutos con su par chileno y ambos firmaron un comunicado donde Argentina reconoce la soberanía chilena sobre el estrecho y la plena vigencia de los tratados de 1881 y 1984. La prensa lo leyó como una distensión. El papel dice otra cosa.

Buenos Aires repitió lo que los tratados ya establecen. El Decreto 457, que aprueba la Directiva de Política de Defensa Nacional argentina y describe el estrecho y el Mar de Drake como espacios de exploración, estudio y control conjunto, sigue vigente desde julio de 2021. Chile protestó ese mismo año mediante la Nota 7285. En marzo de 2025 el Gobierno de Milei reconoció por escrito que la formulación constituía un error y prometió dejarla sin efecto con una nueva directiva que hasta hoy no existe.

El ministro Fernando Barros alcanzó a anunciar que el texto derogatorio esperaba la firma presidencial. Milei viajó a Santiago sin firmarlo. A cambio de esa promesa reiterada, Kast ratificó el respaldo chileno a los derechos de soberanía argentinos sobre Malvinas y comprometió gestiones para impedir actividades logísticas unilaterales en la zona disputada, que se ejecutan desde Magallanes. Veinticuatro horas más tarde, el canciller Pablo Quirno describía a su país como bioceánico.

En estos seis meses de Gobierno, la Cancillería no ha hecho más que enviar notas y repetir recordatorios en cada reunión. Apretar a Milei........

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