Obsesión con la eterna juventud
El mercado de la juventud comercializa una ilusión costosa: congelar el tiempo en las facciones. Con desespero se busca eliminar las huellas del camino, persiguiendo un reflejo liso, plano, carente de memoria. Esconder las arrugas cual faltas graves; emerge una sutil soberbia por los años vividos. La vajilla fina de la herencia se rompe cuando el rostro niega sus pliegues naturales.
La piel homogénea se ha convertido en el uniforme obligatorio de la fama social. Quien exhibe los surcos de su frente sobrelleva el recelo ajeno. Lástima colectiva. Cada línea refiere una batalla ganada, una pérdida superada, una tarde de risas compartidas.........
