En modo 'Fútgol'
El planeta vibra bajo un ritmo diverso, suspendido en una partitura de masa que vociferan y exclaman al unísono. Las avenidas se desalojan del todo. Las miradas convergen en el templo del esférico, ese lienzo verde y místico donde la gravedad se asemeja apenas a una sugerencia dócil. Un rumor espeso de graderías viaja por las corrientes de aire, coloreando el atardecer con el aroma dulce del sudor victorioso, el rechinar metálico del afán exasperado. Es el fenómeno absoluto del balón en marcha, esa escena sublime que paraliza el curso normal de los días terrenales.
El esférico rueda. Las manecillas invisibles se estiran........
