El suelo que pisamos
Hay hechos que entretienen. Son apenas el polvillo de oro que el sol hace bailar en las habitaciones; nos disuaden de la muerte, pero no nos salvan de ella. Hay hechos que ilustran, que nos dan la medida exacta del mundo y nos permiten dormir bajo el amparo de la lógica.
Pero también están los que nos obligan a apartar la mirada. Me refiero a sucesos que poseen una gravedad propia, huelen a sangre fría y a rastro de pólvora incluso cuando la lluvia ha lavado las calles durante siglos. Callan deliberadamente; verdades que palpitan, con un latido oscuro........
