Montería necesita dirección, no más excusas
Montería no está atrapada por un invierno. Tampoco por un proyecto puntual o por una pelea coyuntural entre el Concejo y la Alcaldía. Está atrapada por algo más profundo: una forma de hacer política que se volvió costumbre.
Durante años se normalizó una relación institucional donde se negocia más de lo que se planea, donde el control se confunde con bloqueo y la ejecución con cheque en blanco. Donde el Plan de Ordenamiento Territorial dejó de ser una hoja de ruta para convertirse, muchas veces, en instrumento de conveniencia. Y mientras tanto, la ciudad creció… pero sin dirección. Cuando una ciudad crece sin dirección, la naturaleza pasa factura. Y la desigualdad también. Porque es cierto: Montería ha avanzado en algunos........
