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La cifra: 18.677

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06.03.2026

Escandalizados andaban unos colombianos por el sonado caso de los archivos Epstein, con revelaciones de pedofilia que involucran a encumbradas personalidades de la política, el espectáculo y la realeza mundial.

Sin embargo, la gravedad de ese mediático caso palidece ante los más de 18 mil 600 menores que fueron reclutados por la extinta guerrilla de las Farc en Colombia y que finalmente el antiguo secretariado de esa organización ilegal reconoció esta semana. De acuerdo con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), entre 1971 y 2016, las Farc reclutaron 18.677 niños para sus filas; criaturas a quienes les arrebataron su infancia, sueños y la posibilidad de cualquier futuro. Imagínense la terrible situación que tuvo que enfrentar este significativo número de infantes de veredas y pequeños poblados de Colombia que en mala hora fueron obligados a dejar a sus familias para ir a servir a la guerrilla.  Y servir a las Farc era realmente una de las más grandes degradaciones a las que se puede someter a un ser humano y si son niños, muchísimo peor, pues, ese servicio implicaba, de acuerdo a lo que han narrado incontables veces las víctimas, cargar un fusil para ir al campo de batalla, librar una guerra que no comprendían; servir como carne de cañón o escudo humano para “proteger” a sus captores; realizar trabajos denigrantes; ser sometidos a abusos de todo tipo que, según lo narrado, dejan ver el alto grado de depravación de los captores que literalmente los tenían esclavizados. Una, ahora joven, quien fue reclutada antes de cumplir 10 años de edad, contó, por ejemplo, que las niñas eran violadas sistemáticamente por diferentes comandantes guerrilleros; que cuando quedaban embarazadas las obligaban a abortar; que una señora conocida como "La carnicera de las Farc" hacía desfilar a las niñitas entre 12 y 13 años en ropa interior frente a los guerrilleros altamente alicorados para que ellos escogieran la que quisieran para que les satisficiera sexualmente. Una y otra vez los menores eran sometidos a todo tipo de vejámenes. Ahora, los miembros del último secretariado de las Farc reconocen este gravísimo hecho y piden perdón. ¿Ya para qué? Quizás para cumplir el requisito de la JEP para acceder a los beneficios contemplados en el acuerdo de La Habana. Ese arrepentimiento les llegó realmente muy tarde, después de arruinar por completo la vida de 18.677 niños colombianos, ¿o es que cuando perpetraban estas atrocidades no se daban cuenta del irreparable daño que causaban? * Coordinadora Oficina de Fomento Editorial – Unisinú-


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