Llegó la hora
Aficionados a las vascuencias e influidos por la manipulación de avezados asesores, nuestros paisanos se distraen en la discusión de la personalidad de los candidatos a la presidencia o de los rasgos de su carácter, y así toman la decisión de votar. Nefelibatas, les diría el poeta León de Greiff, porque a las puertas del infierno nadie debe caer en la banalidad de las simpatías, o de las antipatías, para decidir el futuro del país.
Para cualquier ciudadano con un criterio medianamente lúcido, la continuidad del actual proyecto político merecería un contundente rechazo. Bastaría mirar el avance de la........
