¿Feminización o subversión?
Hace un par de semanas Lucía Santa Cruz escribió una columna para El Mercurio que sacó roncha en el mundo feminista. En ella planteaba que la demanda femenina por afirmaciones positivas para lograr igualdad en el ámbito laboral ha ocultado una verdadera revolución en la estructura de poder entre hombres y mujeres. Entendemos que dicha revolución o en palabras de intelectuales como Ayaan Hirsi y Jordan Peterson, subversión, tiene, a juicio de la columnista, tres pilares: la exclusión de los hombres de la natalidad/ aborto, la feminización de la sociedad y el triunfo de la ideología woke. Basada en una investigación de Helene Andrews, Santa Cruz destacó la relación entre la feminización de la sociedad y el wokismo con su cultura de cancelación basada en las apelaciones emocionales por sobre la razón. El wokismo, reflexiona la columnista, promueve la priorización -especialmente en las universidades- de lo femenino sobre lo masculino, de la empatía sobre la racionalidad, la cohesión sobre la competencia y el consenso y la cooperación por sobre reglas objetivas. ¿Cuáles son las consecuencias?
Las preocupaciones de Santa Cruz apuntan a dos blancos: el estado de Derecho y la meritocracia. Y es que la revolución está desmantelando no sólo nuestras instituciones sino el modo en que entendemos la justa repartición de cargas y beneficios en nuestra sociedad. Naturalmente, las voces feministas discutiendo a partir de una concepción, no de igualdad, sino de homogeneidad entre hombres y mujeres que sólo puede sostenerse desde la negación de la verdad científica, no se hicieron esperar. Sin embargo, a mi juicio, contrariando sus propias intenciones antipatriarcales, las........
