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¿Ahora Cuba? No es fácil

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07.02.2026

Después de la exitosa “extracción” de Nicolás Maduro y su esposa por una fuerza militar de Estados Unidos, ha quedado demostrado que el desinterés mostrado por Donald Trump en la noche de su toma de posesión, al señalar que “América Latina no nos interesa. Nosotros les interesamos a ellos…”, no era tal. Ya antes del ataque a Venezuela, la publicación del documento sobre Estrategia Nacional de Seguridad de noviembre 2025, dejaba en claro este viraje

“Después de años de descuido, Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia Americana en el Hemisferio Occidental y proteger nuestra Patria y nuestro acceso a territorios clave en toda nuestra región…”.

El Corolario Roosevelt de 1904, que en realidad cambió totalmente el sentido y alcance de la Doctrina Monroe, queda así reafirmado, ahora como Corolario Trump. Y en Venezuela ha quedado demostrado que tiene aplicación. Como reafirmó Marco Rubio el mismo día de la operación en Venezuela: “Este es nuestro Hemisferio”. 

Ante esta realidad, muchos analistas se preguntaron cuál “territorio clave” sigue en la agenda de Trump y la gran mayoría está de acuerdo en que podría ser Cuba. La isla siempre ha sido primera prioridad para Estados Unidos y las condiciones parecen propicias a alguna acción, por la difícil situación que se vive en ella, en condición muy crítica desde hace meses. A las muchas dificultades que enfrenta el gobierno cubano por las duras sanciones que le aplica Estados Unidos, se une ahora la muy grave pérdida del abastecimiento de petróleo que recibía de parte del gobierno bolivariano.

Pocas semanas después, el gobierno de Donald Trump endureció fuertemente el embargo, amenazando con aranceles y represalias contra cualquier país que le entregue petróleo a Cuba. El propio Trump anunció este nuevo embargo, provocado por sus propias decisiones, pero luego comentó, casi de inmediato, que como los cubanos “lo están pasando muy mal” pronto se sentarán a “hablar con nosotros”. Ello ha dado lugar, en los días siguientes a numerosos anuncios de que una negociación es inminente.

Cuba no fue mencionada en las pretensiones geopolíticas anunciadas por Trump en la noche de su inauguración. Pero ya se conocían los efectos de las decisiones del primer gobierno de Trump, cuando se volvió a incluir a Cuba en la lista de países “patrocinantes del terrorismo”. Pocos días antes de dejar su cargo, Joe Biden decretó la retirada de Cuba de esa lista, pero este fue sólo un lavado de manos simbólico; como era de esperarse, Trump la volvió a incluir entre las primeras ordenes ejecutivas de su segundo período.

En un escenario internacional tan incierto como el que vivimos hoy, todo puede ocurrir, incluso un cambio de políticas que llevan años. Nadie imaginó que un día se vería a Maduro en una cárcel de Nueva York, mientras su vicepresidenta Delcy Rodríguez anuncia liberación de presos y lleva adelante un “diálogo constructivo”. Asimismo, hace pocos días Trump recibe a Gustavo Petro, a quien hace unos meses acusaba como “líder del terrorismo”, en la Casa Blanca. El Presidente norteamericano nos ha acostumbrado ya a estos vuelcos, de tarifas y agresiones a aperturas y buenas palabras, como una forma de obtener resultados, que hasta ahora no han sido tan concretos, pero atraen como nunca al público de todo el mundo.

Sin embargo, en el plano hemisférico, una negociación o incluso un diálogo constructivo entre Estados Unidos y Cuba, sería un hecho histórico, una novedad de proporciones mucho mayores. En primer lugar, porque Estados Unidos ha........

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