Cuando la inseguridad se vuelve costumbre
Lo más peligroso de la inseguridad es acostumbrarse a ella.
En Santa Marta y en el Magdalena, el miedo ya no sorprende. Se volvió parte del lenguaje cotidiano, de las advertencias que se repiten como un rezo cansado: “ojo que está oscuro”, “no contestes el celular en la calle”, “no lleves nada si vas a la tienda”. Se incrustó en la zozobra que sentimos al escuchar una moto acercarse cuando caminamos un par de cuadras.
Aquí, el miedo dejó de ser una alarma para convertirse en paisaje.
No hacen falta ver cifras o titulares para constatarlo. Cada nuevo hecho violento provoca........
