Apagones, incertidumbre y resignación, una realidad que hay que cambiar
Durante años, millones de venezolanos han aprendido a vivir pendientes de algo que debería estar garantizado: la electricidad. Organizan sus rutinas en función de los apagones, temen por los daños a sus electrodomésticos y enfrentan con resignación interrupciones que afectan su trabajo, su descanso y su calidad de vida. Lo que debería ser un servicio básico se ha convertido en una fuente permanente de incertidumbre.
Recorrer Venezuela es encontrarse con historias distintas que comparten una misma preocupación: la incertidumbre que generan las constantes fallas eléctricas. No importa si se trata del oriente, los Llanos, los Andes o el occidente del país. Cambian los paisajes y las comunidades, pero el problema sigue siendo el mismo.
Bajones de luz diarios. Cortes inesperados. Horas de incertidumbre. Familias que no saben cuándo regresará el servicio. Personas que han tenido que adaptar su vida a una falla eléctrica que puede ocurrir en cualquier momento. A los venezolanos se les ha obligado a convivir con una situación que nunca debió normalizarse: depender de un sistema deteriorado por años de........
