Fray Carlos Dovosik Pascko: Encuentro con lo Absoluto en La Otra Banda semiárida caroreña venezolana
En medio de la infinita humildad de los habitantes mestizos del semiárido occidental larense venezolano, este fraile nativo de la atribulada nación croata se encuentra con lo Absoluto, un sentido trascendental y de significado del que carece, o ve en trance de morir Europa en los terribles años de la Segunda Guerra Mundial. La cultura de occidente parece desplomarse ante el que parece un indetenible avance del totalitarismo nazi fascista en el viejo continente. Una mitología racial supremacista que quiere acabar con las certezas que ha creado la cultura por milenios. Un vacío moral y emocional que no tenía precedentes en la historia humana. Croacia en aquellos terribles años se convierte en un estado autoritario, una marioneta al servicio de Adolfo Hitler.
Croacia es un país de conformación étnica eslava, pero de creencias mayoritariamente católicas. En esa condición le acompañan Polonia, Eslovenia, República Checa, Eslovaquia. El 87 % de la población de Croacia se declara seguidora del Papa de Roma. La iglesia ortodoxa griega cuenta allí con un 1,5 % de la población, y otro tanto los seguidores de Alá y su profeta Mahoma.
Carlos Dovosik Paskco, que había nacido el 9 de enero de 1923 en la comarca de Varazdin, Croacia, frontera norte con Eslovenia y Hungría, decide salir al encuentro con el lugar de la Utopía en 1947: la Tierra de Gracia de Venezuela, luego de una breve pasantía por la Italia de Mussolini. Había estudiado filosofía y teología en Zagreb, capital croata, donde profundiza en el conocimiento de la humildad franciscana. Su lema y por el cual fue reconocido era “Dios salva”. Se interna a nuestro país tropical y amable por la localidad de Araira, estado Miranda, Biscucuy en el estado Portuguesa, donde medio aprende la lengua de Cervantes. Como Humboldt dos siglos atrás, queda prendado definitivamente del trópico.
Los franciscanos habían establecido conventos en la Provincia de Venezuela, en El Tocuyo, Barquisimeto y Carora en tiempos coloniales, valiosas cátedras de latín, canto gregoriano, animaron el culto mariano a La Divina Pastora en el pueblo de indios de Santa Rosa del Cerrito, cercano a Barquisimeto, y la devoción a la virgen del Rosario de la Chiquinquirá de Aregue, otro poblado indígena cercano a la ciudad de blancos de Carora. Fue el fraile Ildefonso Aguinagalde, “Papa Poncho”, protagonista de la “Maldición del fraile” en Carora en 1859, maldijo desde su posición de liberal a los godos conservadores “hasta la quinta generación.”. Es uno de nuestros imaginarios colectivos más potentes.
Es el obispo margariteño Críspulo Benítez Fonturvel quien recibe al joven y rubio fraile europeo en la Diócesis de Barquisimeto en 1949,........
