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¿Dónde se graduó de juez? -Parte II-

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03.03.2026

La proyección de la indigencia intelectual

«No hay nada más terrible que la ignorancia activa.»

Johann Wolfgang von Goethe

En el teatro del proceso, lo que debería ser un refinado ejercicio de sapiencia jurídica se transmuta, por obra de la incompetencia, en una exhibición de brutalidad intelectual. Resulta evidente que quien dirige la causa no ha sido ungido por el mérito ni por el estudio científico del derecho, sino que ha aterrizado en el estrado por una carambola del destino o el favor político. Esta indigencia de conocimientos convierte el debate en un acto de fuerza bruta, donde la ignorancia, al verse acorralada por la técnica de las partes, reacciona con la violencia de quien carece de recursos dialécticos, evidenciando que su presencia en la judicatura es una usurpación profesional que ofende la majestad de la ley.

En un ejercicio de cinismo jurídico sin precedentes, quien ostenta la dirección del debate recurre a una burda maniobra de proyección psicológica para encubrir su propia vacuidad. Consciente de su nulidad intelectual y de que su actuación en el estrado delata su falta de base científica, el juzgador intenta transferir sus propias taras al profesional del derecho que tiene enfrente. De este modo, la brutalidad intelectual y la ignorancia supina que emanan del estrado son imputadas, con una audacia pasmosa, a la defensa técnica, pretendiendo hacer creer que es el abogado quien carece de las luces que, en realidad, le faltan al propio tribunal. Esta estrategia busca invalidar cualquier argumento........

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