El país que se ha acostumbrado al dolor
En Colombia, la violencia ya no solo duele. Ha dejado de ser excepción para convertirse en rutina. Las noticias sobre muertes violentas, feminicidios y tragedias familiares aparecen casi a diario. También las que ocurren en las calles y carreteras del país, muchas veces derivadas del irrespeto a las normas más básicas de convivencia, o en los barrios donde la violencia adopta formas cotidianas. Las leemos, nos indignamos, comentamos… y seguimos, como si la frecuencia del dolor empezara, silenciosamente, a restarle gravedad.
No se trata solo de lo que está pasando, sino de cómo lo estamos sintiendo. Un país que convive todos los días con el dolor inevitablemente cambia. A veces se........
