El aeropuerto de Barranquilla y sus vías de acceso
Hace algunos días, un amigo extranjero llegó al Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz con la ilusión de conocer Barranquilla. La primera dificultad la encontró antes de salir de la terminal: cuando fue a recoger su equipaje, la banda asignada a su vuelo se encontraba fuera de servicio. Esto produjo un enorme cuello de botella, demoras y confusión entre los pasajeros.
El estado, la capacidad y la confiabilidad de las bandas transportadoras destinadas a los vuelos nacionales e internacionales merecen una revisión técnica inmediata. La experiencia de quien visita una ciudad comienza desde el momento en que desciende del avión, reclama su equipaje y atraviesa la terminal.
Superado ese inconveniente, mi amigo abordó un taxi rumbo a Barranquilla. Sin embargo, pocos minutos después el vehículo quedó detenido en un enorme congestionamiento sobre la Calle 30, en medio de un ambiente que le produjo desconcierto y cierta sensación de inseguridad.
Los taxistas comenzaron a comunicarse entre ellos y la explicación fue inesperada: un cortejo fúnebre avanzaba por la vía, con el féretro cargado al hombro por familiares y amigos y acompañado por cientos de personas. El tránsito quedó prácticamente paralizado.
El conductor decidió buscar una ruta alterna. Se desvió por caminos improvisados hasta reincorporarse a la Calle 30 y luego tomó una vía de Malambo hacia la Circunvalar de la Prosperidad. Pero el panorama no mejoró: encontraron una carretera angosta, en regular estado y congestionada por tractomulas, mototaxis y........
