No todo lo que piensas al despertar es verdad
Abro los ojos por causa del sonido agudo de mi despertador. Inmediatamente se me llena la cabeza de ruido: pendientes, culpas, comparaciones, una voz que no siempre está de mi lado.
Vuelvo a cerrar los ojos, respiro profundo, doy gracias a Dios por estar vivo y tomo conciencia de la calidad de esos pensamientos. Porque nuestras actitudes y acciones a lo largo del día dependen, en gran medida, de ese diálogo interior con el que comenzamos la jornada.
Casi sin darnos cuenta, vivimos atrapados en una conversación interna que no se detiene y que muchas veces no nos trata bien. Es una voz crítica, dramática, irracional o pesimista, que termina distorsionando la realidad y haciéndonos ver más oscuro lo que no........
