Sincerémonos: el derecho internacional ya no mandaba. Trump no lo mató: lo encontró muerto
La captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses -extraÃdo literalmente del territorio soberano de Venezuela y sentado frente a una corte federal en Nueva York- no es apenas un incidente más en la geopolÃtica contemporánea. Es la fotografÃa nÃtida de algo que todos ven pero pocos se atreven a nombrar: el orden mundial basado en derecho internacional está muerto, y llevaba ya años en la morgue.
Que Donald Trump se presente celebrando la operación como un éxito estratégico y legal, que afirme que Estados Unidos âdirigiráâ a Venezuela y mantendrá opciones militares abiertas, es en sà un gesto grotesco. Pero hay que dejar algo claro desde el inicio: no fue él quien mató al orden internacional. Ãl solo confirmó su defunción respirando sobre su cadáver.
Porque si la captura de Maduro es un choque frontal con el derecho internacional -como lo han señalado múltiples gobiernos y organismos, desde España hasta la ONU y AmnistÃa Internacional-, ese choque no es una anomalÃa desencadenada por Trump. Es, más bien, el producto lógico de décadas de erosión, de declaraciones vacÃas y de organismos multilaterales que solo sirven para ver fotos y emitir comunicados.
El derecho internacional no murió ayer ni anteayer. Murió mucho antes, cuando las grandes potencias empezaron a decir que........





















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