Irán, Estados Unidos y el fracaso de la fuerza
Hay guerras que se venden como inevitables y terminan revelándose como lo que siempre fueron: decisiones políticas incapaces de calcular sus propios costos. Lo que hoy ocurre entre Estados Unidos e Irán ya no puede presentarse seriamente como una operación quirúrgica, limitada o estabilizadora.
Entró en su sexta semana, Irán rechazó una propuesta estadounidense de alto el fuego de 48 horas, aunque al mismo tiempo dejó abierta la puerta a conversaciones mediadas por Pakistán para un final “conclusivo y duradero”. Ese dato importa porque muestra algo esencial: la diplomacia no estaba muerta, pero la guerra decidió hablar más fuerte.
El problema central es que Washington prometió control y está cosechando desorden. Reuters reportó este sábado que dos aviones de guerra estadounidenses fueron derribados sobre Irán y el Golfo; un piloto sigue desaparecido y dos helicópteros Black Hawk que participaron en su búsqueda también fueron alcanzados por fuego iraní.
Eso no describe una campaña bajo dominio total del cielo, sino una escalada cada vez más costosa, más impredecible y más difícil de vender ante la opinión pública. Incluso analistas citados por Reuters hablan ya de una situación de “lose-lose” (perder-perder) para Estados Unidos: si se retira, queda mal; si profundiza la guerra para buscar una derrota integral de Irán, queda........
