La capital del acero en América Latina
Desde Estación Hermanas, a más de treinta kilómetros de la factoría, el cielo encendido de Monclova era un espectáculo. La factoría y un proceso que me dicen se llamaba “colada” producían una inmensa luz que anunciaba la vida de la ciudad. 20 mil trabajadores construyeron sus vidas en los predios que donó un modesto alcalde para que se edificara la planta.
En mis años de universitario conocí la importancia de la fábrica. En la escuela de Derecho, decenas de jóvenes de la región centro del estado llegaban a formarse como abogados; eran hijos de obreros que, gracias a los sueldos de sus padres y a las becas producto de los contratos colectivos, tenían esa oportunidad. Hoy son notarios, juzgadores, académicos o litigantes. No pocos hicieron carrera judicial en el........
