De pedir que quitaran esa música⦠a aplaudirlo con el alma
Conocà a Bad Bunny cuando Alejandro, mi hijo adolescente, puso música en su recámara. Yo estaba en la casa, escribiendo un artÃculo, concentrada en mis ideas, cuando de pronto empecé a escuchar ese ritmo urbano, insistente, con palabras que me llamaban la atención.
Cuando salió del baño, le dije casi de inmediato:
-Por favor, quita eso. No quiero volver a escuchar esa música.
Y él me miró como si yo viviera en otro planeta.
-Mamá, pero es Bad Bunny. ¿Cómo no lo conoces? Tienes que escucharlo.
Yo no estaba convencida. Para nada.
Pero al dÃa siguiente, en el coche, camino a la high school, me lo volvió a poner. Ese era ya el ritual: subirnos, arrancar⦠y Bad Bunny.
-No puedo estar escuchando esto -le dije-. Por favor, quÃtalo.
Pero no lo quitó. Me explicó quién era, por qué todos lo escuchaban, por........
