Un consuelo para la derrota de la Selección
El Doctor Patán escuchó el silbatazo de final de partido, que era el final de los nuestros en la Copa del Mundo, es decir: el final de nuestros sueños, y salió a la terraza, el corazón encogido, a lamerse las heridas de la mejor manera posible: con un puro dominicano y un vaso muy contundente de whisky. Ah, y con un tubo de repelente de mosquitos, porque Cuernavaca abunda en esa fauna y aquí su Doctor quiere evitar el dengue, enfermedad atroz.
Como siempre, la medicina funcionó. Con el tercer trago y la segunda fumada al Davidoff, la tenebra de la derrota empezó a ceder. “Ok, no volveremos a ver al Piojo Alvarado en esas cabalgadas por la banda, ni al brioso Quiñones pasando graciosamente entre........
