Estudiantes que maternan
Una cuarta parte de la población total del país son personas de entre 15 y 29 años, y de ellas más de la mitad son mujeres que enfrentan circunstancias de vulnerabilidad por razón de género y edad. Es el caso de las estudiantes que se convierten en madres.
Para apoyarles, presenté en la Cámara de Diputados una iniciativa de reformas a la Ley General de Educación y la Ley General de Educación Superior, todo con la finalidad de apoyar la permanencia y continuidad educativa de madres estudiantes.
De acuerdo con información del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), ocho de cada diez madres adolescentes presentan rezago educativo. Además, alrededor del 60 por ciento de estudiantes que se embarazan abandonan la escuela, y un 12 por ciento de las mujeres que interrumpen la educación media superior lo hacen debido al embarazo o al nacimiento de un hijo.
Más datos: el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) indica que un porcentaje significativo de los nacimientos ocurre cuando la madre tiene entre 20 y 29 años, lo que coincide con la etapa en que muchas mujeres continúan su formación educativa o inician su desarrollo profesional.
De las mujeres que maternan, el 2 por ciento no cuentan con formación académica; el 14 por ciento concluyó la educación primaria; un porcentaje similar cursó estudios universitarios, y el 34 por ciento únicamente alcanzó la educación secundaria.
Es claro que las responsabilidades de cuidado y crianza tienen efectos en la continuidad de las trayectorias educativas de las mujeres.
México no es un caso aislado. Por eso, hay experiencias en otros países para nivelar las condiciones en que se desempeñan las mujeres que maternan y estudian.
En Chile, por ejemplo, existe la ley “Yo Cuido, Yo Estudio”, que reconoce los derechos de estudiantes de educación superior en situación de embarazo, maternidad, paternidad o que ejercen labores de cuidado. Así, las instituciones educativas implementan políticas y acciones que les permitan continuar su formación académica.
Universidades públicas de España tienen servicios de escuelas infantiles y centros de educación inicial dentro de los campus, para apoyar a estudiantes, docentes y personal con hijas e hijos pequeños.
En Argentina hay programas universitarios que incluyen jardines maternales en los campus, y políticas de apoyo para estudiantes con hijas o hijos.
También, el sistema de educación superior de Francia ha incorporado políticas como los Centros Regionales de Obras Universitarias y Escolares (CROUS), se promueve el acceso a servicios de guarderías y centros de cuidado infantil destinados a estudiantes con hijas e hijos pequeños.
Son muestras de experiencia internacional en acciones en favor de estudiantes que maternan, lo que beneficia tanto a quienes estudian como a sus hijas e hijos. En México, debemos hacerlo formalmente, y para eso precisamente he propuesto actualizar nuestra legislación.
COORDINADORA DE MC EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS
