Turquía: lecciones de pragmatismo
En la última cumbre de la OTAN en Ankara, Recep Tayyip Erdogan despidió a cada líder con un revólver fabricado por la empresa estatal turca MKE. Un gesto por demás simbólico de la consolidación de su industria de defensa.
En la Alianza Atlántica, Turquía es un socio que incomoda, pero al mismo tiempo resulta indispensable. Conserva los sistemas antiaéreos rusos que le costaron el veto del programa de aviones F-35 y dialoga con Beijing; su relación con Israel, en cambio, se ha deteriorado. Erdogan ha sido de los críticos más duros de la ofensiva sobre Gaza y Netanyahu presiona a Washington para bloquear la venta de los cazas. Con todo, el lugar turco en la mesa atlántica está garantizado.
Mientras la Unión Europea exige a sus miembros un piso mínimo de principios democráticos y reglas en común, la OTAN es mucho más pragmática. Lo que realmente importa es la utilidad estratégica: ahí entra Turquía.
En parte, esa capacidad de maniobra descansa........
