Amaño de partidos, la pandemia del deporte
FIPRO, la organización sindical que representa a más de 70 mil futbolistas profesionales y que agrupa a más de 70 sindicatos nacionales en igual número de países, está tan consciente de que el amaño de partidos motivados por los apostadores se ha convertido en una pandemia mundial que implementó una herramienta de denuncia anónima llamada Red button.
Tal como su nombre lo indica, se trata de un botón de emergencia que está a disposición de las y los futbolistas para que, si intentan cooptarlos para que hagan trampa, puedan pedir ayuda sin poner en riesgo su integridad y la de sus familias.
Recientemente, el portero costarricense Bryan Cordero escribió de su puño y letra cómo dos directivos mexicanos le pidieron a él y sus compañeros que se dejaran ganar.
Les pagarían 300 dólares y de paso ayudarían a sanear las finanzas del Turrialba FC, un club de la Segunda División, donde estos dos directivos eran también inversionistas.
No aceptaron el ofrecimiento y, por fortuna, Cordero pudo denunciar mediante el Red button y con el acompañamiento de la Asociación de Jugadores Profesionales de Costa Rica.
Pese a que fue amenazado y estuvo ocho meses sin jugar, Cordero cuenta con orgullo de que no se dejó amedrentar, que respeta el futbol y los valores que aprendió desde niño.
Desafortunadamente, no todos los futbolistas son como Bryan Cordero ni todos los países cuentan con una asociación de futbolistas local afiliada a la FIFPRO para que en lugar de prestarse a amañar un partido o provocar tarjetas rojas o amarillas, o cualquier acción que derive en jugosas ganancias para los apostadores, se animen a denunciar.
Durante la semana que termina trascendió que, en equipos de la Liga Premier, la Segunda División de México, se han presentado varios casos en los que los directivos señalaron a sus jugadores de haber sido partícipes del amaño.
En el caso de dos futbolistas del club Héroes de Zaci FC fueron abordados por unos sujetos que les propusieron dejarse ganar, con cierto número de goles de por medio. Como no hicieron caso, los fueron a buscar para golpearlos.
Ahora ese equipo juega en las instalaciones de la FMF en Toluca para tratar de tenerlos a salvo.
Habrá quien diga que no es necesario que la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales —que dizque dirige Álvaro Ortiz— esté afiliada a la FIFPRO para poder implementar su propio Red button, pero la realidad es que desde hace algunos meses se anunció que se desafiliaban de esta organización internacional.
Es claro que las y los futbolistas mexicanos no pueden acceder a la ayuda que sí tuvo Bryan Cordero. En el futbol mexicano quieren ocultar, debajo de un tapete, esta avalancha de lodo que atenta contra la integridad del deporte.
Los deportes están secuestrados por la mafia de las apuestas.
Hay que reconocer el problema y tener la voluntad de arreglarlo.
