Estoy cansado, jefe
En los últimos años, una sensación difusa pero persistente parece haberse instalado en la vida pública: el cansancio. No se trata únicamente de fatiga física, sino de un agotamiento más profundo, emocional y mental, que atraviesa a individuos y colectividades.
Este cansancio social no solo afecta la vida cotidiana, sino que comienza a perfilarse como un factor político de primer orden, capaz de influir en decisiones, percepciones y comportamientos electorales.
El filósofo Byung-Chul Han, en su obra La sociedad del cansancio, plantea que hemos transitado de una sociedad disciplinaria a una sociedad del rendimiento, donde el individuo se explota a sí mismo en nombre de la productividad, el éxito y la autorrealización. Este modelo, lejos de liberar, termina generando una presión constante que desgasta. El resultado es una sociedad que ya no está oprimida desde afuera, sino........
