La caída del mayor generador de violencia en el país
Lo ocurrido el día de ayer marca un antes y un después en la historia reciente de la seguridad en México. Y es que, como resultado de un operativo de alta precisión y trabajos de inteligencia militar, del Centro Nacional de Inteligencia y de la Fiscalía General de la República, Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano ejecutaron una operación en Tapalpa, Jalisco, que derivó en la localización y detención de Rubén Oseguera, El Mencho, identificado como el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Durante la acción, el personal militar fue agredido y, al repeler el ataque en legítima defensa, fallecieron cuatro integrantes del grupo delictivo, entre ellos El Mencho. El operativo realizado es el golpe más contundente que el Estado mexicano ha asestado al crimen organizado. No se trata de un hecho menor, ni de una noticia más en la agenda de violencia. De lo que hablamos es de la neutralización del principal generador de violencia del país y del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, una de las estructuras criminales más poderosas a nivel mundial.
Los operativos registrados en Jalisco y las reacciones violentas posteriores, que incluyeron bloqueos en distintos estados, confirman la magnitud del golpe. Estas acciones desesperadas no son muestra de fortaleza criminal, sino la evidencia del desmontaje de una estructura que durante años operó sembrando terror y muerte. Cuando el Estado actúa con contundencia, inteligencia y coordinación, las organizaciones criminales reaccionan con violencia, porque saben que están perdiendo.
En este contexto, resulta no solo absurdo sino profundamente revelador que Alito Moreno haya reaccionado a este hecho histórico repitiendo el gastado guion del “narcogobierno de Morena”, acusando, sin pruebas, que México está secuestrado por intereses criminales y llamando a recuperar el control del país. Sus palabras rayan en lo ridículo. Y es que, mientras el Estado mexicano asesta uno de los golpes más contundentes al crimen organizado en la historia, el dirigente del PRI insiste en una narrativa que hoy queda completamente pulverizada por los hechos.
Que les quede claro, este gobierno no protege a nadie; persigue y enfrenta a quienes atentan contra la paz del país. La caída del líder criminal es la prueba más clara de que la estrategia de seguridad funciona. Y funciona porque se basa en inteligencia, investigación y coordinación institucional, no en ocurrencias ni en montajes mediáticos como ocurría en el pasado. La comparación es inevitable. Cuando gobernaba el Partido Acción Nacional, el discurso de la “guerra contra el narco” encubría pactos y complicidades. Ahí está el caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón, hoy declarado culpable en Estados Unidos por recibir sobornos millonarios del Cártel de Sinaloa. Eso no es retórica, ni propaganda; es una sentencia judicial. Mientras unos usaron al Estado para proteger criminales, hoy el Estado se utiliza para combatirlos.
La diferencia es profunda. El gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum ha consolidado una Estrategia Nacional de Seguridad con cuatro ejes claros; la atención a las causas, el fortalecimiento de la Guardia Nacional, la inteligencia e investigación, y la coordinación absoluta entre Federación, estados y Fuerzas Armadas. El operativo que derivó en la neutralización de El Mencho es resultado directo de esta visión; trabajo de inteligencia de largo aliento, decisiones firmes y una conducción política que no tiembla frente a los intereses criminales.
Este logro confirma que la estrategia avanza y que la prioridad del gobierno es la seguridad y protección de la ciudadanía. Los bloqueos y actos violentos posteriores no deben interpretarse como retrocesos, sino como el último manotazo de estructuras que están siendo desarticuladas. La pacificación del país no es un camino fácil ni inmediato, pero hechos como éste devuelven la esperanza de que es posible. Lo sucedido merece reconocimiento. Es un golpe estratégico que redefine el panorama de la seguridad en México y envía un mensaje claro; el Estado mexicano actúa con inteligencia y no pacta con el crimen.
DIPUTADO FEDERAL Y VOCERO DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE MORENA DE LA LXVI LEGISLATURA
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