Tereso a la CTM
Desde su creación en 1936, durante al cardenismo, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) ha jugado un papel fundamental para la consecución de estabilidad laboral, especialmente en los estados más industrializados del país.
Nacida con una orientación socialista, bajo la concepción del intelectual Vicente Lombardo Toledano, la organización pronto aprendió a adaptarse, siempre bajo la conducción de Fidel Velázquez, a las formas de hacer política de cada sexenio.
Desde la izquierda, la CTM siempre fue vista como un organismo propatronal, poco proclive –cuando no abiertamente combativa– a los movimientos de resistencia obrera, asimilado al régimen hegemónico y engranaje clave de los rituales del presidencialismo mexicano, de manera destacada, con el destape.
El desprestigio de algunos de sus cuadros dirigentes, sobre todo en los estados, fue por la manera en que algunos se enriquecieron en función de las cuotas sindicales, de las negociaciones bajo la mesa con las empresas o del paso por el servicio público al amparo de las cuotas que al llamado Sector Obrero del PRI le correspondían. No obstante, esa presunta corrupción no era la regla.
En 2013, entrevisté a Enrique Krauze a propósito del presidencialismo mexicano y hablamos del sindicalismo. La cuestión era que varios dirigentes sindicales (Elba ESther Gordillo y Carlos Romero Deschamps, por ejemplo), eran cuestionados sobre su riqueza. Krauze, cuya obra es pedagogía imprescindible para comprender la cultura política de este país, decía, por ejemplo, que el enriquecimiento de liderazgos sindicales era más parecido al del callista Luis N. Morones que al de Fidel Velázquez, quien nunca dio pretexto para el señalamiento enriquecimiento indebido.
Hay que decir que, con el paso del tiempo, algunos de los defectos que se veían en la CTM se tradujeron en virtudes. Entidades como Guanajuato, Sonora, Coahuila, San Luis Potosí, e incluso el Estado de México, han prosperado en función de sectores como el automotriz y la cadena productiva que de este se desprende, gracias a que encontraban una mayor flexibilidad, apertura a la negociación y acuerdo en momentos críticos, con los cetemistas.
En esto último, ha sido clave el papel de Tereso Medina Ramírez, quien se convertirá en el nuevo dirigente nacional. Su perfil es distinto al de otros sindicalistas más rústicos en sus formas o ávidos de negociar a la antigüita. Abogado egresado del Centro de Formación Obrera con maestría por la Libre de Derecho, llega a este momento con vías de comunicación hacia la 4T que pocos pueden ofrecer: por un lado, la relación con Alfonso Ramírez Cuéllar; por el otro, con el dirigente magisterial, su paisano, Alfonso Cepeda Salas.
Poco podían hacer sus rivales, Fernando Salgado, hombre que a los 50 años todavía era dirigente juvenil y, Alfonso Godínez, un desconocido fuera de la central obrera. La experiencia y formación de Medina Ramírez, es justo lo que la organización necesitaba en un contexto de cambios laborales en las normas y en el mercado.
Si todo se mantiene como hasta ahora, heredará este lunes una central libre de filiación política pues el legado de Carlos Aceves del Olmo fue escindirse del PRI. Será también el primer dirigente en los 90 años de la CTM, que no sea del centro del país y que acuda a una transición en vida del dirigente saliente.
La empresa Matrimar ha ventilado un caso de extorsión del gobierno de Samuel García, en Nuevo León: con un audio filtrado exhibió en plan de “gestor” al líder estatal del gobernante MC, Baltazar Martínez Ríos, para mediar entre la firma y el secretario de Medio Ambiente, Raúl Lozano. El acuerdo se presume por la friolera de 50 millones de pesos.
A cambio, se dejarían de realizar inspecciones ambientales a Matrimar.
Con la balconeada, el secretario de Gobierno, Miguel “Mike” Flores, no se amilanó y ya advirtió que van a endurecer las sanciones contra las pedreras que operan fuera de la ley, ejemplificando con el caso de Matrimar, pues según el funcionario debe 500 millones de pesos al SAT.
En el sector, la advertencia de Mike Flores, se tomó como el amago: quienes no paguen “las cuotas” recibirán todo el peso de la ley.
POR ARTURO RODRÍGUEZ GARCÍA
Twitter: @Arturo_Rdgz
