Trump busca enemigos y tiene a México en la mira
Donald Trump atraviesa uno de los momentos más complicados de su segundo mandato. Y cómo no: el fracaso de su aventura militar contra Irán; el escándalo de que su círculo más cercano -amigos, familiares, colaboradores- se enriqueció con información privilegiada sobre los aranceles; los expedientes Epstein que siguen sin resolverse; los contratos que ha dado los tecnofascistas que controlan-espían al mundo; y los ridículos autoatentados que nadie termina de creer han erosionado su base electoral a una velocidad que ni sus asesores anticiparon. Un presidente debilitado en casa, dice el libreto, necesita un enemigo afuera. Y México, como casi siempre, está disponible.
Para ese propósito, Trump ha elegido a Ronald Johnson, su embajador en México. Johnson es un excoronel de las Fuerzas Especiales y exfuncionario de la CIA, un perfil que en la diplomacia tradicional sería mal visto pero que en la doctrina trumpista es la credencial adecuada. Cuando lo nombró hace meses, el presidente fue rotundo sobre las intenciones: “Juntos vamos a poner fin a los crímenes (…) y vamos a hacer a Estados Unidos........
