Bajar desaparecidos, antes que perseguir desaparecedores
La capacidad de los criminales en México es directamente proporcional a la podredumbre de policías, fiscalías y gobiernos. Lo ha dicho el propio García Harfuch, en los estados donde se toman en serio el procurar seguridad, se nota.
En su perenne búsqueda de impunidad, el crimen opera en varias lógicas. Con respecto a autoridades, resiste o compra a quienes le deberían combatir; respecto a sus rivales y a ciudadanos sin involucramiento delincuencial que desacatan, los intenta eliminar.
Matar en el siglo XXI es muy sencillo para quienes se benefician del contrabando de armas, de la sofisticación tecnológica que posibilita desde drones cada vez más capaces hasta sistemas de comunicación propios, y de mano de obra, libre o forzada, abundante y barata.
El homicidio tiene un gran inconveniente. Las masacres que desde tiempos de Fox, y no se diga con Calderón, se fueron multiplicando despiertan, así sea de tanto en tanto, indignación ciudadana. Eso es malo para todo negocio oscuro.
Porque como dejan rastros, eventualmente los homicidios indigestan a la sociedad y, por ende, al gobierno, pues demuestran que este ni........
