Un cuarto del sexenio
A año y medio en el poder –primer cuarto del sexenio–, la presidente Claudia Sheibaum se halla ante la oportunidad de realizar ajustes a la estrategia y el equipo de gobierno, así como de fijar prioridades. Importa el asunto porque los próximos meses pondrán a prueba su destreza, independencia, fortaleza e inteligencia política y diplomática, en una circunstancia económica compleja en extremo.
Aprovechar esa oportunidad exige una postura menos reactiva, más resuelta y mucho más serena ante cuanto sucede, así como dejar una serie de premisas y consignas que, en vez de ayudar, estorban a la posibilidad de consolidar y desplegar su mandato.
En los últimos días, los tropiezos han estado al orden del día, revelando desesperación y enfado por parte de la jefa del Ejecutivo. Si se quiere, exhibiendo el sentimiento de incomprensión que suele embargar a quienes llevan las riendas del país.
En un mes, la mandataria encaró el fracaso de la prometida reforma político-electoral a nivel constitucional, sustituyéndola por otra de carácter reglamentario, distante de la pretendida y propia de un gobierno interesado en fortalecer el centralismo y debilitar el federalismo. Igual afrontó tarde y de mal modo el derrame de hidrocarburos en el golfo, así como el incendio en el perímetro de la refinería de Dos Bocas, adoptando argumentos insostenibles o falaces.
En el mismo intervalo y con más de un año de retraso........
