La ingeniería también necesita alma
Vivimos una época tan fascinante como sorprendente para la ingeniería. Nunca antes habíamos tenido acceso a tanta información, herramientas tan poderosas ni tecnologías con un potencial tan transformador. La inteligencia artificial, la robótica, los nuevos materiales, la biotecnología, la computación cuántica o la transición energética están redefiniendo la manera en que entendemos el mundo y construimos el futuro.
Sin embargo, en medio de esta aceleración surge una pregunta que rara vez nos hacemos: ¿quién está formando a quienes habrán de tomar las decisiones que cambiarán ese futuro?
Con frecuencia hablamos de fortalecer las competencias técnicas de los ingenieros. Queremos que dominen las matemáticas, la física, la programación, el análisis de datos o el diseño de sistemas complejos. Todo ello es indispensable. Pero ninguna de esas capacidades........
