Simplemente no entiende
Claudia Sheinbaum es una presidenta a la que le gusta desperdiciar oportunidades. Con una cosmogonía diferente a la de su jefe político, Andrés Manuel López Obrador, se pensaba que ella, verdaderamente de izquierda –aunque dogmática, pero entendedora de cómo funcionaba el mundo–, lo recorrería para vender un país donde podían invertir. Pronto mostró lo equivocados que muchos estaban. Tiene una visión tan aislacionista como su antecesor, pero, a diferencia de él, no tenía condiciones socioeconómicas tan apremiantes como hoy en día. Aquel se encerró del mundo y no pagó mucho. Ella le sigue la corriente en un mundo totalmente diferente al de su antecesor, que la hace ver pequeña y torpe en sus decisiones. Además, contradictoria.
Apenas en octubre recibió a 60 directores ejecutivos del Foro Económico Mundial de Davos, representantes de empresas de 17 países, que escucharon qué quería de ellos con el Plan México. La escucharon con atención, tomaron nota y la invitaron a la reunión anual en el destino alpino de Davos en los Alpes suizos, que comenzará el próximo lunes. Había anticipado que no iría y el miércoles confirmó que se quedaría en México. Parecería que es más importante para ella, estratégicamente hablando, recibir lisonjas en las mañaneras, acusar a Felipe Calderón y a Genaro García Luna de los males endémicos del país e irse de gira, que es lo que ha sucedido de manera regular en sus 15 meses y medio de gobierno.
Como representantes del gobierno irán la empresaria Altagracia Gómez, su amiga íntima, que dirige el........
