Las andanzas de Néstor Vargas Solano
El pasado 18 de marzo publiqué la columna ¿Tráfico de influencias desde el Órgano de Administración Judicial?, en la cual, básicamente, le conté dos cosas. La primera: que el presidente, Néstor Vargas Solano, ostenta una “independencia” del gobierno tan singular que su currículum incluye haber sido –siéntese, por favor– consejero jurídico de Claudia Sheinbaum cuando fue jefa de Gobierno de la CDMX. La segunda: que mis fuentes me aseguraban que Néstor no se paraba por su oficina desde hacía semanas, presuntamente por motivos de salud. Aquella columna incomodó tanto al Órgano de Administración Judicial que su vocería se apuró y pidió el derecho de réplica. Pues bien, hoy regreso al tema porque las andanzas de Néstor Vargas dan para más de una sobremesa.
Recordemos. La fracasada venganza-reforma judicial partió en dos al viejo Consejo de la Judicatura Federal. De un lado nació el Tribunal de Disciplina Judicial –al que, con sobrada razón, se le ha llamado tribunal de Inquisición– y, del otro, el Órgano de Administración Judicial. Los reflectores se los ha llevado el primero; del segundo casi nadie habla. Y repito, es un error mayúsculo, porque el Órgano de Administración Judicial es el verdadero motor del Poder Judicial: de él dependen los insumos, las adscripciones de los jueces, los sueldos, las liquidaciones y las pensiones. Quien lo........
