La maldición de La Cruz Azul: disputas, traiciones y muerte
El pasado domingo 28 de junio estuve en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Ciudad Cooperativa Cruz Azul, Hidalgo, donde se celebró, a casi un mes de su deceso, la misa en honor a Guillermo Álvarez Cuevas. Un hombre que llevó a La Cruz Azul a números y logros que no se habían visto desde la fundación de la Sociedad Cooperativa, el 2 de noviembre de 1931. Billy, le duela a quien le duela, convirtió a La Cruz Azul en la cementera más importante de Latinoamérica tras crecer en un 600% la producción cementera entre 2010 y 2020, años en los que él fungió como director general.
¿Se equivocó Billy Álvarez? Todos nos equivocamos. Pero quizá su mayor error fue creer que la lealtad es recíproca si uno la ofrece. Ya lo he relatado antes. Billy Álvarez le tendió la mano a Víctor Velázquez y lo hizo socio cooperativista en el año 2001. No importó que el padre de Víctor hiciera fiesta cuando falleció el padre de Billy, unos años antes. ¿Por qué Billy hizo socio a Velázquez? Esa respuesta no la podremos conocer, pero, habiendo conocido a Billy, seguramente consideró que lo hecho por el padre no debía condenar al hijo.
Fue Billy quien le dio de comer física, intelectual y emocionalmente a Velázquez. Lo que Billy nunca calculó es que, con cada día de apoyo a Velázquez, estaba cavando, literalmente, su propia tumba. Si Billy era culpable de los delitos que el gobierno le imputó, Velázquez también lo es, pues era su director comercial.
Velázquez, confirmado por quienes lo conocen, vive en un estado permanente de insatisfacción. No le sabe el triunfo; no le sabe el poder; nada es........
