Barcelona
Claudia Sheinbaum asistió el fin de semana pasado a la Cumbre de países enmarcados en la agenda progresista, dicen ellos: Global Progressive Mobilisation.
Las figuras centrales, Pedro Sánchez de España, Lula da Silva de Brasil, Gustavo Petro de Colombia, más Uruguay, Sudáfrica y otra docena de países. Todos gobiernos de izquierda o identificados con partidos e ideologías de izquierda.
El gran reto del evento era impedir que la narrativa anti-Trump, antiimperialista, anticapitalista y ahora agravada por las guerras, antimilitarista, pudiera dominar el encuentro.
La solución fue invertir el discurso: en vez de señalar todo lo que rechazan, los múltiples no a la guerra, al bloqueo comercial en Cuba, a la inmigración perseguida y encarcelada de forma inhumana, etcétera. Eligieron con tino afirmar “Por la defensa de la democracia”.
Y ahí sí existen coincidencias porque es tan genérico el título, que hasta Putin afirma que protege y defiende la democracia.
¿La democracia de quién? ¿La de qué sello y estilo?
En México, Morena y Claudia Sheinbaum se autodefinen como demócratas progresistas, cuando buena parte de sus reformas........
