México: el Detroit del siglo XXI (II)
México dejó de ser hace tiempo la maquila barata de América del Norte. Hoy es mucho más incómodo para Washington, ya que es el engrane indispensable de una industria automotriz que Estados Unidos ya no puede sostener solo. Por eso, cada revisión del T-MEC será también una batalla política y económica donde nuestro país tendrá que defender algo más que exportaciones; tendrá que defender su lugar en el nuevo mapa industrial del mundo.
No es casualidad que Donald Trump haya convertido a México en símbolo de la supuesta decadencia manufacturera estadounidense desde 2016. Aquella cancelación de la planta de Ford en San Luis Potosí marcó el inicio de una narrativa que todavía persiste: la idea de que México “le quitó” empleos a Estados Unidos. Pero la realidad es mucho más compleja. Lo que ocurrió fue que las armadoras globales encontraron en México eficiencia, costos competitivos, cercanía logística y capacidad técnica para producir vehículos que en territorio estadounidense simplemente serían demasiado caros.
Paradójicamente, la presión política de Washington terminó fortaleciendo la posición mexicana. Mientras Estados Unidos endurecía su guerra comercial contra China y elevaba requisitos del T-MEC, las cadenas automotrices norteamericanas descubrieron que no podían desprenderse de México sin disparar costos y perder competitividad y ahí también destaca el trabajo de la Secretaría de Economía que lleva Marcelo Ebrard. Ajustaron operaciones, movieron líneas, reorganizaron producción, pero nunca abandonaron la manufactura mexicana porque el modelo regional depende de ella.
Carlos Slim puso el dedo en la llaga en su........
