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Neomacartismo en las barbas del Tío Sam

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25.07.2026

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MIAMI.- Hace cuatro años, antes del triunfo electoral de Gustavo Petro y el Pacto Histórico, los medios de comunicación locales del sur de la Florida, sus productores y periodistas, estaban en alerta roja, literalmente: un comunista podría llegar al poder en Colombia.

Por esos días, uno de los productores (de origen cubano y, como casi todos los periodistas en el exilio, exmiembro de la élite intelectual comunista de la isla) de uno de los canales de televisión de Miami —la MEGA— me invitó a hablar sobre esa posibilidad y me preguntó: oye, pero ¿cuál es tu posición sobre Petro? Por supuesto, me estaba midiendo el aceite. Y le respondí en consecuencia: tendría una posición equilibrada, explicando de dónde viene, por qué la izquierda podría llegar al poder y lo positivo que sería para la democracia colombiana que alguien distinto de los partidos y castas tradicionales, y además exguerrillero amnistiado, pudiera llegar a la Casa de Nariño.

Ni modo, no te puedo invitar, me dijo. Aquí todo el mundo anda súper preocupado. Lo que puede pasar en Colombia hace parte del plan político de La Habana, del partido comunista y de la inteligencia cubana para instalar a Petro en el poder. Yo solté una carcajada porque no lo podía creer. ¿Me estas hablando en serio? Sí, chico. Eso fue decidido hace tiempo.

Palabras más, palabras menos, ese es el discurso que se cocina desde hace más de cuatro décadas en las calles de la Pequeña Habana, en el........

© El Espectador