Derrota a la vista
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Empezaron a desmoronarse los candidatos de la ultraderecha y por eso están agarrados, a tal extremo que sus potenciales electores ya no saben por cuál de los dos votar y ni siquiera pueden ayudarles las firmas encuestadoras que descaradamente militan en sus campañas.
Abelardo y Paloma se odian o por lo menos no se resisten, sin que el papá de crianza política de ambos, el inefable Álvaro Uribe, haya puesto orden en su propia tienda, y en lo que resta de campaña tampoco podrá enderezar a sus muchachos. Cuando los candidatos del Centro Democrático se califican mutuamente de mentirosos, no se equivocan: ambos tienen la razón.
Para empezar, está claro que los partidarios de Paloma no toleran ni se sienten cómodos con un posible vicepresidente que no se parece en nada al macho uribista y por eso le critican, se escandalizan con su orientación sexual y lo humillan. El uribismo está encartado con Oviedo porque ya advirtió que su millón y medio de votantes de la Gran Consulta no están pensando en sufragar por Paloma, ni tampoco por Abelardo, a quien, con razón, se sigue........
