¡Habemus papam!
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No tengo que recordar a mis lectores que no ejerzo militancia en credos religiosos, pero justo es reconocer que el papa León XIV entendió que no puede incurrir en el pecado de enmudecerse frente a una guerra, como lo hizo Pío XII con Hitler, a quien conoció siendo nuncio apostólico en Berlín. La sombra nazi sigue acosando al papa de Hitler, como algunos lo llaman, aun 70 años después de terminado su pontificado, cuando el mundo presenció indignado los silencios del Vaticano ante la dictadura criminal del führer y el holocausto judío.
León XIV hará historia por lo que fue antes de instalarse en el Vaticano y por su actitud enhiesta al grito genocida y estremecedor de acabar la civilización iraní. Este pontífice se desempeñó como un auténtico pastor, promoviendo su fe con humildad y sacrificios, como obispo discreto en una provincia apartada del Perú desde la cual se hizo respetable. No es un burócrata escudado en incienso que se mueva orondo en el opulento y en ocasiones corrupto universo del Vaticano.
A........
