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Pesadilla americana

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18.02.2026

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La trama Epstein nos ha enseñado que el secreto es tal vez el más codiciado de los lujos. Hablamos de la corrupción política, pero siempre estamos al tanto de sus resbalones y caídas. Su trabajo los obliga a exponerse, a mentir mirando a la cámara. El escarnio es parte de su trabajo. La farándula, bien sea de Hollywood o de la casa de los famosos, vive en buena parte de sus desgracias: es necesario llorar un poco para facturar. Los deportistas ganan casi lo mismo fuera de las canchas que en el área, de modo que sus arrebatos de discoteca también son comentados en los periódicos del lunes.

Pero para algunos multimillonarios está reservado el privilegio de representar la figura inescrutable y misteriosa, un velo social para mantener una simulación personal. Epstein es un caso extraño. Logró desde sus comienzos, siendo un trabajador llegado desde la periferia de Nueva York, ese poder........

© El Espectador