Sobre reyes y filósofos
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En diálogo con el presidente de los Estados Unidos, el premier Chino, Xi Jinping, propuso un acuerdo. ¿En qué consiste? Mientras que todo el mundo esperaba sus críticas a la situación en el estrecho de Ormuz, el desorden causado por los intentos de mantener o imponer hegemonía en medio oriente, los territorios ocupados, o el Caribe, Xi prefirió referirse a una guerra del pasado. “Pueden China y los Estados Unidos evitar la llamada ‘trampa de Tucídides’ y forjar en cambio un nuevo paradigma para las relaciones entre los grandes poderes?”.
Casi al mismo tiempo, el candidato presidencial Iván Cepeda propuso un acuerdo. ¿En qué consiste? “Hay un método muy sencillo de abordarlos”, dijo en referencia a los temas de la contienda política, seguridad, corrupción, reformas sociales, fiscalidad, y cambio climático: “Hacer una mesa en la que estén los sectores estratégicos del país”. Para explicarse también él habló del pasado, aunque no uno tan remoto como el de Xi. “Hemos tenido un diálogo con una persona que se ubica en una posición radicalmente contraria a la mía y ha sido una relación que se ha mantenido en el tiempo con buenos resultados”, dijo al referirse a la relación que mantiene desde hace varios años, desde los diálogos de paz, con el presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie.
Guardadas las distancias, una cosa es la política internacional y otra la nacional, una cosa es China y los Estados Unidos y otra Colombia, cabe reflexionar acerca de las resonancias entre ambas propuestas. La primera de ellas es que se trata de evitar la normalización de la guerra y de la permacrisis que la acompaña. “No es posible que en Colombia se admita que llevemos setenta años de estarnos matando entre los colombianos como si fuera un hecho tolerable” e inevitable, dijo Cepeda. “Fue el ascenso de Atenas y el miedo que ese evento causó en Esparta lo que hizo inevitable la guerra........
