Colombia se lanza al vacío
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Abelardo de la Espriella, un millonario populista de derecha sin experiencia política previa, ganó por un margen mínimo frente al senador de izquierda Iván Cepeda en las elecciones presidenciales de Colombia. En menos de dos meses, este político ajeno a la política tradicional, respaldado por Donald Trump, tomará las riendas del tercer país más poblado de América Latina, y sucederá a Gustavo Petro, quien, impulsado por una ola de frustración con la política convencional, hizo historia hace cuatro años al convertirse en el primer presidente izquierdista de Colombia.
Podría resultar tentador interpretar estos resultados como un simple giro de la izquierda hacia la derecha. Pero Colombia no está viviendo simplemente un giro conservador; atraviesa un ciclo político turbulento marcado por una polarización amarga e impulsado por el descontento con las instituciones establecidas y las repetidas exigencias de transformación que no se han cumplido. Sobre todo, lo que De la Espriella representa no es solo un giro conservador, sino lo que se conoce como “un salto al vacío”.
En Colombia, al igual que en tantos otros países de América Latina y de otras partes del mundo, el deseo de cambio a menudo se ha vuelto más potente que cualquier ideología concreta. Durante la última década, la región ha vivido una ola especialmente fuerte contra los gobernantes, en la que los votantes han rechazado a los partidos en el poder, independientemente de su tendencia política. En medio de crecientes preocupaciones económicas y de seguridad, los ciudadanos parecen cada vez más dispuestos a aceptar líderes autoritarios o gobiernos que consideran más capaces de abordar sus problemas; cumplir con las normas procedimentales o institucionales es menos importante que obtener resultados.
Ese fervor contra los gobernantes en ejercicio ayudó a impulsar a Petro al poder en 2022; ahora, esas mismas aspiraciones de esperanza y cambio han impulsado el ascenso de De la Espriella. Es un patrón revelador. La incapacidad del gobierno, durante las últimas décadas, para abordar los problemas crónicos de Colombia —la violencia persistente, la........
